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Boletín Mayo 2010 - Nº 63

Si uno no quiere hacer nada para prosperar, mejor guarde silencio
Rich de Vos
Co-fundador de Amway Corporation

Nunca es el mejor momento para iniciar el camino de la prosperidad.

ó¿sí?

A lo largo de estos últimos años me he encontrado con muchas personas que desean prosperar, desean conseguir determinados objetivos materiales: un mejor coche, una mejor vivienda, una mejor escuela para sus hijos, unas mejores vacaciones… la lista es interminable.

Está claro que muchos, por no decir todos, queremos más y más. Ahora bien, siendo esto así, ¿por qué no tantos consiguen lo que dicen querer? En más de una ocasión se nos llena la boca hablando de lo que conseguiremos y nada más terminado de hablar, parece olvidársenos que para conseguir eso que hemos comentado, hemos de estar dispuestos a pagar el precio.

Einstein nos recordó que no podemos pretender objetivos distintos a los ya alcanzados sin variar lo que estamos haciendo. Una gran verdad, cuando la dijo, y también hoy. Este es, si me lo permites, un principio universal: no se puede pretender logros distintos haciendo lo mismo.

Algunos, de hecho, quieren resultados extraordinarios haciendo sólo cosas ordinarias. Y esto es “una ordinariez”. Hechos ordinarios darán resultados ordinarios, hechos extraordinarios darán resultados extraordinarios.

Por motivos de unas conferencias fuera de España, no me he puesto frente al ordenador para escribir este boletín hasta hoy, día 5. Ayer pude leer una columna de José María Carrascal en la que explicaba muy claramente la situación actual: “El problema es que hemos creado una sociedad para el ocio, no para el trabajo. Para consumir, no para producir. Una sociedad con muchos derechos y pocas responsabilidades…” Se puede decir más alto, pero no más claro.

Cerraba el boletín de Abril con la pregunta ¿Dónde estás enfocado? Y terminaba deseándote un mes de abril pleno. ¿Somos conscientes que el conseguir la plenitud depende de nosotros mismos?

Hay un dicho anglosajón que me encanta, aunque suene muy fuerte: “no hay comida gratis”, queriendo indicar, que sólo el trabajo personal puede garantizar el conseguir prosperar y… comer. Tengo para mí que si no conseguimos lo que queremos es porque no empezamos a construir lo externo por dónde se debe, y esa construcción empieza en el interior de uno mismo. Y, ya se sabe, a demasiadas personas les da incluso miedo el quedarse a solas consigo mismos.

Seguiremos, D.m., en Junio.

Hasta entonces, te deseo un fantástico mes de Mayo, mes de las flores, mes de las madres, mes de La Madre.

Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta