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No me gusta prejuzgar, es más, hoy día es muy raro que prejuzgue a alguien o a algo, y si lo hago es para bien, con expectativas positivas, si bien, ahora voy a emitir un prejuicio: no me extrañaría que más de un amig@ de este boletín CAMINO DE ÉXITO se haya leído ya el libro EL SECRETO de Rhonda Byrne o esté en vías de hacerlo en un futuro próximo.
Algunas personas, unas cuantas, me han preguntado, al terminar alguna sesión formativa o alguna conferencia si me había leído el libro y qué opinaba sobre la ley de la atracción que es, en definitiva, EL SECRETO. De hecho, en la página 4 de la estupenda edición de Urano que tengo en mi poder, ya te lo dice con absoluta rotundidad en la primera frase de dicha página.
La ley de la atracción es una de las leyes del éxito que, como explico en mi último libro (espero me sepas disculpar la inmodesta auto-cita), funciona siempre. Por supuesto que creo que esta ley funciona. Al igual que las demás leyes del éxito, funciona siempre, porque son leyes universales, si bien, para las personas que dudan de ella o que dicen que a ellos no les ha funcionado quizá su problema es que no actúan y viven según otra ley del éxito que es complementaria e interdependiente con ésta. De hecho, dicho sea de paso, todas las leyes del éxito son interdependientes y complementarias entre sí, como lo son las leyes físicas de la naturaleza que el hombre ha ido descubriendo a lo largo de la historia de la humanidad.
Así las cosas, ¿cuál es esta otra ley complementaria que puede hacer que la ley de la atracción no funcione para bien a cada persona? La ley de la abundancia.
Pero vayamos por partes, por si todavía, querido amig@ VESP, no estás familiarizado con estas leyes del éxito, te recuerdo que la ley de la atracción lo que establece es que uno atrae hacia sí aquello en lo que piensa y cree continuamente y con absoluta certeza. Luego, ¿porqué puede que uno puede no atraer lo que dice que quiere? Porque no esté actuando conforme a la ley de la abundancia. ¿Qué dice esta ley? Que el universo es abundante y hay para todos de manera abundante. En definitiva que no existe tal cosa como la ley de la escasez, que es la que sí nos enseñan en las facultades de economía y los “masters del universo” de medio mundo.
No es de extrañar que tanta gente no esté todo lo satisfecha y feliz con su vida como podría ser. Si en lugar de creer en la ley de la abundancia, vamos por la vida creyendo en la ley de la escasez, nuestros actos se adecuan a nuestra creencia y actuamos con escasez, esto es, negociando a cada minuto todo lo que hacemos, decimos o planteamos, de forma que no dejamos fluir en nuestra vida la enorme abundancia que existe y que está lista para derramarse hacia todo el que la espere y la aprecie.
Cuando negociamos con la vida, ésta negocia con nosotros y SIEMPRE gana la banca, como en los casinos y demás juegos de azar.
Cuando damos lo mejor siempre, esperando lo mejor, la vida, que está encantada de entregarnos TODO, antes o después, nos da todo, pues la vida es tremendamente generosa (según otra ley del éxito: la ley de la siembra y la recogida).
Muchos nos dicen a María José y a mí que somos unos valientes por tener 7 hijos hoy día. Lamentablemente piensan así porque hablan desde la ley de la escasez.
Y tú, querid@ amig@, con qué ley te quieres quedar, ¿escasez o abundancia?. Si el secreto es la ley de la atracción, el combustible para que funcione para nuestro bien, es la ley de la abundancia.
Si este boletín sirve para que nos cuestionemos nuestras creencias y empecemos a enfocarnos de la mejor manera para dar siempre lo mejor a la vida, TODOS ganaremos. Uno mismo, como dador de lo mejor de uno y receptor de lo mejor de la vida, y los que nos rodean como receptores del mejor “yo” que puede existir.
¿Queremos ganar? Usemos la ley de la abundancia para aprovechar la ley de la atracción. Y nuestra vida adquirirá una luz mucho más plena.
Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta
Ps. Nos encantará recibir noticias de cómo aplicar ambas leyes está beneficiándote en tu vida.
Cuando dejas que un pensamiento de duda entre en tu mente, la ley de la atracción pronto atraerá una duda tras otra.
James Ray
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