|
Un hombre pasaba siempre junto a una mujer que andaba pidiendo por la calle en París. Éste le arrojaba una moneda en el sombrero cada vez que pasaba a su lado. La mendiga, cuenta el hombre, permanecía totalmente impasible, como si no fuera con ella. Un buen día, el hombre le regaló una rosa. En ese momento su rostro floreció y el hombre pudo comprobar, por primera vez desde que la veía, que la mujer tenía sentimientos. La mujer sonrió y luego se marchó. Durante ocho días dejó de mendigar porque le habían dado algo más valioso que el dinero.
El hombre que cuenta esa anécdota es el famoso poeta Rilke.
En un mundo tan eminentemente materialista en el que vivimos este maravilloso y esclarecedor relato de Rilke nos recuerda dónde está la auténtica felicidad. Este relato nos demuestra cómo, en ocasiones, un pequeño gesto de interés por el otro, una sonrisa, una flor, pueden superar con creces al dinero y a otras entregas materiales.
Siempre hemos oído que se tiene más felicidad en el dar que en recibir. Nosotros también creemos esto. ¿Por qué no nos proponemos hacer algo bien barato pero a la vez, bien enriquecedor durante este mes de Febrero?
No nos costará dinero, pero deparará tantos buenos sentimientos a los demás que nosotros mismos seremos los primeros beneficiarios de este plan de acción.
¿El plan? Muy sencillo. Ya sea que vayas en metro y te cruces con una limpiadora, que vayas por el pasillo de tu facultad o tu oficina y te cruces con cualquier persona, mírala a la cara, sonríe y deséale un buen día. Notarás que al principio, sobre todo, si no estabas acostumbrado a hacerlo, te sentirás un poco ridículo. NO te importe, es sólo cuestión de hábito. Comprobarás incluso que algunas personas te mirarán raro. Tampoco te importe, en el fondo, aunque casi no se crean que se lo decías a ellos, te lo agradecerán, porque un rayito de calor habrá entrado en su corazón, quizá, para alegrarle un día que sin tu saludo, nunca hubiera sido tan bueno.
Pero sabes lo mejor. Lo mejor estará pasando en nuestro interior. A medida que hagamos de este hábito de entregar “rosas” -en forma de sonrisas, saludos, miradas amables...- una constante en nuestra vida, nos daremos definitivamente cuenta que dando, sin duda, se es más feliz que recibiendo. Y en el camino descubriremos que hay mucha más gente buena en el mundo que la que nos quieren hacer creer algunos medios de masas.
Volver al listado de boletines |
|