|
“(el orgullo) Empuja a los primeros (los fuertes) hacia delante e impide el avance de los segundos (los débiles). Hace que las personas de rostro sereno y fuerte sonrían ante una burla y se rían ante un desprecio; les ayuda a conservar la conciencia tranquila y a consagrarse con dedicación al trabajo; les anima a apreciar las pequeñas cosas y a luchar por las grandes. En cambio,hace que los de frente estrecha hagan lo que se supone que está bien y no lo que verdaderamente lo está; les hace temer una burla y temblar ante un desprecio; les impulsa a vivir hoy del salario de mañana; les convierte en una vulgar imitación de algún señoritingo con algo más de dinero que ellos, sin proporcionarles el empuje necesario para salir a tratar de mejorar su fortuna”.
¿En que lado de la escala estoy? ¿Soy más débil que fuerte, o al revés?
Quizá casi cualquier persona es débil para algunas cosas y muy fuerte para otras, pero lo que está claro es que cada uno de nosotros tenemos un patrón de comportamiento básico en esto del orgullo. No en vano se habla de “sano orgullo” que nos hace sacar lo mejor de uno mismo y “estúpido orgullo” cuando nos limita en nuestro crecimiento.
La magnífica descripción entrecomillada que abre este nuevo boletín está sacada del libro de George Horace Lorimer, “Cartas de un comerciante”. Libro que desde estas líneas te recomiendo vivamente pues a pesar de tener más de un siglo de vida, encierra reflexiones de absoluta utilidad para el día de hoy.
Cuando uno lee la biografía de esos personajes que han contribuido a que nuestra vida en la tierra sea mejor y más rica, normalmente se encuentra con algunos denominadores comunes, y uno de ellos, sin duda alguna, es la confirmación de que su “sano orgullo” les llevo a luchar por un sueño que, a pesar de las críticas o claras mofas en muchos casos, de sus semejantes, ellos siguieron hacia delante con sus proyectos sin importar la opinión de los demás. Personajes como Walt Disney, Martin Luther King, Mahatma Gandhi, Henry Ford, Dr. Santiago Ramón y Cajal, por citar sólo unos pocos, tuvieron que hacer buen uso del “sano orgullo” hasta alcanzar sus objetivos.
Se suele oír que ya no quedan héroes de verdad, “como los de antes”. ¿En qué tipo de héroes se están enfocando los que así opinan? Me temo que hay demasiada influencia de los medios de comunicación actuales que nos plantean modelos de actuación no ciertamente correctos. Por el contrario, en nuestra labor como formadores, es cada día más patente que nos encontramos con fantásticos seres humanos que trabajan cada día por dar lo mejor de si mismos, tanto a nivel familiar como profesional. Y no nos dejemos engañar; no porque no salgan en la tele, son menos reales.
La cuestión entonces es, ¿dónde y/o cómo decidimos enfocarnos?. Pues en función de nuestro enfoque así encontraremos. ¿Vivimos de cara a la galería, al qué dirán y qué pensarán de nosotros? O ¿vivimos de acuerdo a unos propósitos personales y profesionales que nos dictan nuestra actuación diaria de acuerdo a principios éticos y estéticos?
Los que optan por lo primero, nunca serán felices, pues siempre habrá el que esté en desacuerdo con su actuación o falta de la misma. No serán felices porque nunca vivirán realmente su vida, sino la que creen que otros esperan de ellos. Por el contrario, los que optan por conseguir ser su mejor yo, con un propósito claro y firme de vida; los que entienden que a esta vida venimos para hacer algo que nadie más puede hacer por nosotros y que si no lo hacemos nosotros estamos robando al resto; estos puede que no lleguen a ver su obra finalizada, pero sin duda plantan los cimientos desde los cuales otros retomarán su fantástica labor para seguir construyendo un mundo mejor, más justo y más libre.
Enero ya se ha marchado, y con él, quizá ese propósito que te habías planteado para este año. Te animamos a que, si verdaderamente es bueno, lo retengas, y te pongas a ello. Al final, no es importante cuántas veces lo planteaste, lo iniciaste y desististe, sino si finalmente, te volviste a levantar y te comprometiste a luchar por ello hasta el final.
Recuerda, si hoy andamos es porque cuando bebés no se nos ocurrió desistir a pesar de las innumerables caídas, hasta que finalmente dimos un paso detrás de otro sin agarrarnos a nada.
Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta
Volver al listado de boletines
|
|