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Boletín Febrero 2008 - Nº 38

"Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar vidas ajenas,
pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida.
"
San Agustín

Hace un tiempo, en una conferencia a la que asistía para seguir aprendiendo, escuché una historia que reconozco me hizo reflexionar muy seriamente.

Un perro entró en una casa, y nada más cerrarse la puerta tras de si, vio diez perros delante suya, agitaban su cola y daban saltos de alegría como él. El perro, jugueteó durante un buen rato, feliz de encontrar tanta alegría frente a él. Finalmente salió de la casa y le contó su experiencia a un compañero suyo. Éste, venciendo su particular escepticismo, más por curiosidad que por creer lo que le contaba su compañero perruno, entró en la casa.

Al cerrar la puerta tras su entrada, se encontró delante de diez perros de gesto agresivo que contestaron a sus ladridos con ladridos similares y a su agresividad con idéntica agresividad, multiplicada por diez. Se paso un rato enfrentándose a sus diez competidores frente a él, y cuanto más gruñía y ladraba con intención de amedrentarlos, más agresivos sentía a sus diez contrincantes.

Finalmente, decidió salir de allí como alma que lleva el diablo.

Su compañero lo esperaba fuera y al ver su expresión de horror en la cara se sorprendió. Fue entonces cuando ambos se dieron cuenta que había un cartel junto a la puerta de entrada de la casa.

El cartel decía: “La casa de los diez espejos”.

En nuestros talleres de trabajo en equipo y relaciones humanas hablamos del tú como espejo del yo. Una gran verdad que, desgraciadamente no llegamos a valorar y aceptar en toda su intensidad. Pero claro, como tan bien expresaba el sabio de Tagaste, San Agustín, nos encanta conocer todo de todo el mundo pero raras veces hacemos por conocernos a nosotros mismos con suficiente profundidad como para poder emprender el camino de nuestra vida con garantías de éxito.

Y lo cierto es que el camino de nuestra felicidad comienza dentro de uno mismo, como ya comprobábamos en el pasado boletín de Enero. Y el mecanismo para iniciarlo con éxito es empezar por conocernos a nosotros mismos de verdad. Cuestión está que ya en la Grecia clásica se sabía perfectamente. De ahí el célebre: “conócete a ti mismo”.

Reconozco que cuando volví a leer el gran libro de San Agustín, “Las Confesiones”, y leí esta fabulosa frase con la que inicio este nuevo boletín, me vino a la memoria, rápidamente la historia de los perros que he querido compartir contigo, amig@ VESP.

Hay muchas personas que te dicen, es que es muy difícil conocerse a uno mismo. Y yo, con toda la humildad posible, he de reconocerte que he encontrado un buen medio para iniciar mi camino interior. ¿Cuál es? Muy simple, aunque no sé si te gustará: comienza por reconocer cómo son nuestras relaciones con los demás, pues, la realidad es que vemos en los demás, más fácil y rápidamente, aquello que tenemos en nuestro interior. Pues uno se enfoca en el exterior según lo que tiene en su interior.

Confío que todo corazón que este nuevo mes de Febrero, que nos regala un día más que el resto de los años, lo aprovechemos para conocernos mejor de cara a poder servir mejor a los demás y mantenernos en nuestro camino de éxito.

Como cada mes, te deseo un fantástico tiempo de crecimiento y mejora continua de cara a ser el mejor tú que estás destinado a ser para beneficio propio y de la sociedad en la que vivimos.

Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta

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