Boletín Julio 2005 - Nº 7

El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace”.
León Tolstoi

¿Cuántos de nosotros hemos oído o leído esta impactante frase del gran León Tolstoi? Y cuántos de nosotros, al escucharla o leerla no hemos pensado en más de una ocasión, “esto queda bonito dicho, pero es bien difícil llevarlo a la realidad”.

Nos pasamos la vida buscando ser felices, cuando la felicidad es más una decisión personal que una consecuencia. Por supuesto que al vivir en sociedad, existen ciertas necesidades básicas que de no estar cubiertas, es ciertamente más retante ser felices, pero, cuántas personas no basan su felicidad más en el tener esto o aquello, hacer esto y no eso otro, que en algo tan simple como disfrutar de la tarea diaria que hemos elegido para ganarnos la vida honesta y profesionalmente.

El primer principio de éxito plantea la gran premisa de que cuando uno se dedica a lo que realmente le apasiona tendrá éxito. Esto, que es una enorme verdad, hay muchas personas que no lo quieren reconocer o, sencillamente, te dicen que “no todo el mundo puede dedicarse a lo que quiere”. Podríamos hablar largo y tendido de este erróneo paradigma que nos hemos llegado a creer de tal modo que ya lo damos por bueno: sólo unos pocos “privilegiados” se pueden dedicar a lo que quieren.

Lo que es bien cierto, es que la época de la esclavitud involuntaria ya pasó. Los que tenemos la fortuna de vivir en países democráticos, podemos elegir el trabajo en el que vamos a desarrollarnos profesional y personalmente. Ninguno estamos obligados involuntariamente a trabajar en uno u otro sitio. Distinto es que no estemos dispuestos a cambiar de trabajo, a pesar de no sentirnos bien, por temor a mil y una creencia auto impuesta. Pero esto sería tema para más de un boletín.

Imaginemos, por un momento, que fuera verdad el que no siempre se puede elegir el trabajo que uno quiere. Si aceptáramos esto como verdad, entonces, siendo inteligentes, deberíamos actuar de una forma muy sencilla: “ya que no puedo elegir lo que hago como trabajo, y como quiero ser feliz, por lo menos, voy a disfrutar haciendo bien mi trabajo, pues me hará sentirme orgulloso de mi labor”.

Lamentablemente no siempre actuamos inteligentemente, y entonces, dejamos que las falsas creencias nos hagan imposible el disfrutar el día a día de nuestra vida.

Hay una corta historia que nos puede ayudar a entender esto mejor:

“Un perrito le dijo a un perro viejo: “Durante un curso de filosofía, aprendí que lo mejor para un perro es la felicidad, y resulta que esa felicidad está en mi rabo. Por eso, trato de atraparlo; en cuanto lo atrape la tendré”.

El viejo perro le replicó: “También yo pienso que la felicidad es algo bueno para un perro, y que esa felicidad está en mi rabo. Pero me he dado cuenta de que, cuando voy tras él, se aparta de mí; pero cuando marcho para cumplir mi deber, él viene detrás de mí”.

Pues eso, vayamos a cumplir con nuestro deber para con nosotros, los nuestros y la sociedad en la que vivimos y nuestra felicidad será, no una quimera, sino una realidad día a día.

Y para los que os vayáis de vacaciones en este mes de Julio, os deseamos tengáis unas muy felices vacaciones donde podáis reflexionar sobre vuestra vida y tomar buenas decisiones para ser más felices no sólo durante estos días, sino a lo largo de todo el año; de toda vuestra vida.

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