|
Cuando estamos en un curso de comunicación pública, tanto José Vidal, mi querido socio, como yo, siempre comentamos que el “pero” en una intervención en las sesiones de ruegos y preguntas es tanto como negar lo dicho anteriormente, por lo que, nuestra sugerencia es siempre no usar nunca el “pero”.
Ahora no estamos en una sesión de ruegos y preguntas después de una charla en público. Ahora estamos tú y yo, querido amigo VESP, reflexionando un mes más sobre cuestiones que atañen a nuestras vidas. Por ello me voy a permitir hacerme/te una pregunta muy directa: ¿cuántos “peros” ponemos en nuestra vida para no llegar a donde estamos destinados a llegar.
El verano está ya aquí. Quizá tú, querido amigo, estás leyendo tu boletín desde tu merecido lugar de veraneo. Es buen momento para reflexionar sobre cómo va el año, cuán cerca -o lejos- estamos de nuestros objetivos anuales, y qué vamos a hacer para alcanzarlos sin lugar a dudas. Y, si todavía no los tenemos claros, es un fantástico momento para, de una vez por todas, marcarnos los objetivos que nos lleven a disfrutar cada día más, como lo que cada día es, un fantástico regalo.
Identifica tus “peros” y pregúntate qué ganas haciéndoles caso, y qué pierdes por actuar según éstos. Con toda seguridad, nuestros “peros” tienen que ver con nuestra querencia hacia la zona cómoda. Y como bien sabemos, nuestra zona cómoda es una prisión que no nos ayuda a crecer, sino, antes bien nos descapadita y hasta nos lleva a una parálisis más terrible que la propia parálisis física. A la parálisis emocional y vital.
Y recuerda, crear viene de creer. Uno puede crear aquello en lo que cree de todo corazón, por ello te invito a que reflexiones sinceramente sobre tus “peros” y te des cuenta que estos no son más que estúpidas excusas que nos imposibilitan acercarnos al gran ser humano que estamos destinados a ser.
Los “peros” son “frutos” que nos imposibilitan alcanzar nuestro enorme futuro. Son “frutos” amargos, que nos llevan a volvernos cínicos y destructivos, en lugar de abiertos y esperanzados. Son “frutos” en definitiva, que no sirven para nada bueno en nuestra vida.
María José, mi mujer, y yo tenemos una costumbre que te animo a realizar cada verano. Aprovechamos los largos paseos por la orilla de la playa en nuestro queridísimo Puerto de Santa María en Cádiz, para soñar despiertos, visualizar el futuro y marcarnos las metas para el próximo año y el resto de nuestras vidas. Llevamos haciendo este ejercicio desde el año antes de casarnos y, te digo con absoluta rotundidad, que ha dado fantásticos resultados hasta hoy. Eso sí, una vez los tengas claramente visualizados todos tus objetivos, ponlos por escrito y olvidándote de los “peros” empieza a construir aquello que de todo corazón quieres y te mereces.
Como siempre, te deseo un mes de Julio lleno de retos que te ayuden a dar lo mejor de ti para construirte hasta tu mejor yo.
Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta
Volver al listado de boletines |
|