Boletín Junio 2006 - Nº 18

Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de un bella vida
Pitágoras

Un correo que nos llegó hace unos días:

Ref.: Eutanasia

Anoche, mi esposa y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida. Estábamos hablando de la idea de vivir o morir.

Le dije, "nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de una maquina y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo".

Ella se levantó, desenchufó la televisión y me vació la cerveza.

El correo terminaba con una expresión, que por su tono, la hemos obviado, pero la pregunta es: ¿cuántas personas están viviendo de acuerdo a este modelo?

Estamos convencidos que tú, amig@ lector/a, no eres un@ de ell@s pero, resulta muy esclarecedor leer este “¿chiste?” para darnos cuenta de por dónde andan muchas personas.

¿Te has parado a pensar en tu futuro a largo plazo? Estamos seguros que sí. ¿Pero cuántos no lo hacen? Y lo cierto es que a buen seguro, llegará, (salvo que muramos antes). Y será un fiel reflejo, como tan sabiamente indica el gran Pitágoras, de lo que ha sido nuestra vida joven y adulta.

Resulta muy paradójico comprobar como queremos libertad, se nos llena la boca con esta fabulosa palabra, y sin embargo muchos no la utilizamos todo lo bien que podríamos y deberíamos. Y malgastamos nuestra vida entrando en estado de semi inconsciencia a través del uso y abuso de la televisión y un sinfín de accesorios que nos están impidiendo vivir nuestra vida a plenitud, conformándonos en vivir a través de observar las vidas de otros (siendo en muchos casos, unas vidas nada ejemplares).

Estamos a punto de terminar el primer semestre del año 2006. Buen momento para pararnos un poco y meditar a cerca de qué estamos haciendo y, mejor, qué estamos sembrando de cara a nuestro futuro. Te animamos a que no dejes pasar este mes sin hacer un serio y profundo examen de conciencia que te lleve a tomar sabias decisiones de cara a invertir sabiamente cada día y así asegurarnos a la mejor recompensa posible: un futuro extraordinario.

Y recuerda, el pasado no predispone el futuro. Lo que hagamos a partir de ahora es lo que determinará dónde estaremos mañana. El futuro lo construimos desde el hoy. El ayer ya pasó.

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