Boletín Marzo 2006 - Nº 15

Cada vez que le den un consejo, lo primero que usted debe hacer es analizar adónde los llevó esa forma de pensar
Vincent M. Roáis - Autor de La Espiritualidad del Éxito

De todos es conocido la historia del ciego que guiaba a otro ciego y acabaron los dos muy mal. Es curioso lo paradójico que es el ser humano. Nos vamos cargando de creencias, unas constructoras y otras muchas, lamentablemente, en extremo destructoras. Y sin embargo, nos dejamos llevar por estas últimas para vivir nuestra vida no precisamente de la mejor forma que podríamos.

Acabamos de realizar, como cada último fin de semana de Febrero desde hace ya tres años, nuestro queridísimo taller de desarrollo personal y profesional NACIDO PARA EL ÉXITO. Al finalizar el mismo una mujer, entrada en los cincuentas, que vivió el taller comentó a José Ballesteros: ¡Es fabuloso! ¡Si hubiera sabido esto antes!. La respuesta de José fue bien simple, “Bueno, como ya sí lo sabes, a partir de ahora vive de acuerdo a esto y como bien dices, disfrutarás mucho más del gran regalo que es la vida”.

¿A quién escuchamos frecuentemente a lo largo de nuestro día? ¿De quién admitimos consejos? No es de extrañar que el refranero español nos recuerde eso de “consejos vendo y para mi no tengo”, como recordándonos que no siempre el que te da el consejo disfruta de una situación mejor que la que tú mismo, que lo recibes, tienes, ya que él mismo no lo practica.

Las personas no tenemos ningún empacho en dar consejos constantemente a los demás, y sin embargo, no en muchas ocasiones, la persona que los da está en una situación que realmente sea deseada por la persona que recibe el consejo.

Cuando iniciábamos nuestro camino de desarrollo personal y profesional por la senda que ahora es ya una maravillosa y humilde realidad con VESP, escuchamos a uno de nuestros maestros decir: “Nunca prestéis oídos a alguien que esté peor o igual que vosotros. Escuchar únicamente a quien esté mejor que vosotros, más cerca de donde queréis llegar o, directamente, donde queréis estar”.

Esta sugerencia, que no consejo, la hemos aplicado de lleno a lo largo de estos cortos pero intensos años de vida de VESP (iniciamos nuestra andadura allá por los días finales de 1998) y sin duda estamos muy agradecidos de haberle hecho caso a quien nos la sugirió.

Te volvemos a hacer la pregunta para tu propia reflexión, pero esta vez, de manera directa:

¿A quién escuchas frecuentemente a lo largo de tu día?

¿De quién admites consejos?

Como tan magníficamente expone Vincent M. Roazzi en su más que recomendabilísimo libro: “La espiritualidad del éxito”, debemos analizar muy bien quién nos da qué consejo y en qué medida esa persona que nos aconseja está en una mejor situación que nosotros, pues si prestamos oídos a quien está igual o peor que nosotros, lo que conseguiremos es enquistarnos en una situación igual o peor que la que estamos en este momento.

Estamos iniciando el tercer mes del año. Al finalizar el mismo habremos aprovechado o desperdiciado el primer trimestre de este magnífico año 2006. Quizá el vivir de acuerdo a los consejos de personas que no precisamente nos pueden ayudar a ser el ser humano que podemos llegar a ser es lo que nos está imposibilitando alcanzar nuestros objetivos. Revisemos esto y estaremos dando un buen paso para comenzar a andar por el buen sendero hacia nuestros objetivos personales y profesionales.

Y si en tu caso no estabas escuchando a las personas debidas, ponte como objetivo el identificar a aquella persona o personas que esté ya viviendo como tú quieres llegar a vivir (recuerda: SER+HACER=TENER) para aprendiendo de ellas, ponerte en el camino apropiado.

Te deseamos, de todo corazón, un último mes del primer trimestre del año 2006 lleno de constructivos descubrimientos para el resto de tu vida.

Volver al listado de boletines