Boletín Mayo 2005 - Nº 5

La única “casualidad” en la que se puede confiar es aquella que uno ha sabido labrarse por sí mismo”.
Napoleon Hill - Autor de “Piense y hágase rico”

Fue en 1953 cuando el Dr. Mark Albion de la prestigiosa Universidad de Harvard comenzó un estudio que nos arroja tremenda luz sobre la importancia de tener claros los objetivos y marcarnos unos compromisos escritos.

Como muchos de nuestros amigos conocerán, el estudio consistía básicamente en la realización de una encuesta a todos los licenciados de ese año donde se les planteaba una cuestión muy “simple”: “¿Cómo ves tu futuro?, ¿Serías capaz de poner por escrito tus objetivos profesionales y personales, con fechas, plazos y concreción económica de objetivos?.

Por si no conoces la historia, querido/a lector/a, ¿Te atreverías a decir qué porcentaje de los licenciados respondieron afirmativamente con datos concretos?...

¿Un 40%?, ¿un 30%?.... ¿Un 10%?....

La respuesta correcta es un eximio 3%. Sólo 3 de cada 100 licenciados contesto con “pelos y señales” lo que querían que fuera su futuro.

Repetimos, sólo un 3%.

¿Tú podrías contestar a esto concretamente? ¿Estás dentro del 97%? O, afortunadamente estas en el 3%.

Déjanos contarte el final feliz de este fantástica investigación.

20 años después, es decir en 1973, se volvió a contactar con esos mismos licenciados. Un grupo de psicólogos les hizo entrevistas en profundidad a éstos y el resultado fue que constataron que ese 3% eran muy queridos en sus empresas, ejercian un liderazgo natural, disfrutaban de una red de relaciones muy sólidas y satisfactorias. Estaban satisfechos con su vida en todos los niveles... .

Puede que estes pensando, querido/a lector/a, todo eso está muy bien, pero, ¿hubo algún dato objetivo que me haga creer más concretamente en que eso de estar entre el 3% puede afectar positivamente a mi vida más que estar entre el 97% restante?

Simplemente un dato: Su valor económico en el mercado era el equivalente al 98% del total de la muestra. Esto es, sólo ese minúsculo 3% de antiguos alumnos, valía en el mercado claramente más que el restante 97% ¡JUNTOS!.

De hecho, muchos de los que estaban en el 3% eran impagables. Y decían cosas tales como “¡No me cambio por nadie!”.

Ahora una pregunta personal, aprovechando que estás sólo/a leyendo estas líneas. Permítenos que te hagamos reflexionar en este momento.

¿Qué tal te llevas con tu vida? ¿Qué tal estás contigo mismo/a?. ¿Te llevas bien?

O por el contrario, es normal en tu día a día que te quejes de la vida que llevas, el trabajo que haces, el horario que soportas, la falta de tiempo para dedicarte a lo que realmente te gusta....

Hablando con multitud de ejecutivos es muy típico que te digan “Mi carrera va bien, (incluso algunos dicen “viento en popa”), si bien, mi vida personal es un desastre...” . Personas de toda condición y actividad, suelen hacer planteamientos similares, en definitiva, no están satisfechos con su vida, por una u otra razón. Todavía hay gente que no cree en ese gran principio de éxito que implica la coherencia entre una vida profesional rica, gracias a una vida personal rica.

Hay muchas más investigaciones en este campo. En próximos boletines iremos desgranando algunas. Son tremendamente explicativas del porqué de tantas depresiones, desilusiones, frustraciones y vidas faltas de vida.

Alex Rovira y Fernando Trías de Bes, en su best seller “La buena suerte”, nos recuerdan de manera fabulada y muy sencilla, una gran verdad: No hay tal cosa como la buena suerte para alcanzar nuestros objetivos, sino el tener objetivos concretos, determinación, coraje y compromiso absoluto con su consecución.

Confíamos que tú, querido/a lector/a, estés entre el 3% de la población. Y si no es así, déjanos ayudarte. Estaremos encantados de recibirte en un taller que puede ayudarte a engrosar las filas de ese 3%, para que, sinceramente puedas decir: “Sí, yo estoy satisfecho con mi vida, estoy trabajando en pos de conseguir lo que me hace verdaderamente feliz”.

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