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¿Te consideras una persona extraordinaria?
¡Qué pregunta para abrir el boletín de Mayo!
Déjanos que te la preguntemos de nuevo, ¿te consideras una persona extraordinaria?...
Bueno, ¿qué te contestas?
Quizá hayas pensado, “¡Hombre está feo que yo diga que soy extraordinario!”. A eso te preguntaríamos, ¿y por qué, piensas que estaría feo?.
Es curioso como nos hemos educado en una falsa humildad que nos hace más difícil nuestro camino de éxito. ¿Qué pensarías si te aseguramos que de cada uno de nosotros depende ser una persona ordinaria o una extraordinaria, y no tiene mucho que ver con nuestros genes?
Veamos. ¿Cuál es la diferencia entre una persona ordinaria y otra extraordinaria?...
Salen muchas respuestas, ¿verdad?, que si la extraordinaria es mejor, que si trabaja más, que si está más atenta a los demás, ... etc., etc., etc.
Bien, simplifiquemos el análisis. Pongamos las dos palabras una debajo de la otra:
ordinaria
extraordinaria
¿Qué?, ¿ves la diferencia?
¡Efectivamente! ¡La única diferencia entre una persona ordinaria y una extraordinaria está en el extra. Así podemos concluir que una persona extraordinaria es una persona ordinaria que siempre está dispuesta a hacer un esfuerzo extra.
Y ahora te lo volvemos a preguntar. ¿Te consideras una persona extraordinaria?
Como verás es muy fácil responder que sí, cuando te dedicas a hacer cada día un esfuerzo extra en todo lo que realizas. Un poquito más de lo que se espera. Solo un poquito más.
¿Considerarías posible mejorar sólo un 1% cada día? Parece una cifra ridícula, ¿verdad?.
Pero fíjate, sin aplicar interés compuesto que complicara la ecuación, mejorar sólo un 1% cada día, supondría ser 365% mejor al cabo de tan sólo un año. ¿Cómo sería si ya fueras un 365% mejor que hoy? ¿Te imaginas?
Dejémoslo en un 0,25% de mejora diaria, y así, al cabo de un año, podemos llegar a ser (sin interés compuesto) casi un 100% mejores. ¡Uauh! Casi marea, ¿verdad?
Pues ese camino, esa elección, es la que hemos de hacer cada día cuando estamos de lleno en el camino de éxito, dado que, como dijimos nada más iniciar esta andadura, el éxito no es un destino sino un camino. Una forma de viajar. Y de seguro, mejorando un poquito cada día, nos aseguramos ir por el buen camino.
La ley de la milla extra. Ese pequeño extra cada día, es el que nos saca del montón y nos lleva a un lugar, por desgracia, poco ocupado que es el de las personas que realmente tienen un propósito y se comprometen con hacerlo realidad día a día.
Te animamos a que decidas hacer un esfuerzo extra en las distintas responsabilidades que has aceptado en tu vida para así disfrutar del mejor de los premios: tu propio sentimiento de satisfacción por saber que has dado lo mejor de ti en el día de hoy.
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