Boletín Mayo 2007 - Nº 29

Vale más que vuelvas a casa y te hagas una red que sumergirte en el lago para atrapar a los peces
Proverbio chino

Hace varias semanas, al acabar un taller de trabajo se me acercó una persona y me pidió hablar conmigo a solas. La razón de su petición no era otra que un comentario que se había hecho durante la sesión a cerca de la motivación, la necesidad de prepararse y la acción por la acción.

Vivimos en una sociedad en la que está muy de moda el hacer, hacer, hacer, … aunque carezca de un sentido claro el motivo de dicha actuación. De hecho, nosotros que tenemos hijos, a veces nos sorprendemos con las agendas de algunos de los compañeros de nuestros pequeños campeones. Por lo que nos cuentan, tienen una agenda de actividades que en nada desmerece a la de un ejecutivo de alto nivel por lo cargada de la misma. No es de extrañar que más de un niño tenga problemas con conciliar el sueño.

Uno de los principios fundamentales del éxito es el principio de la gratificación retardada. Principio que, lamentablemente, hoy día está en apariencia olvidado por una inmensa cantidad de personas, y, sin embargo, es vital para alcanzar cualquier meta grande en esta vida.

Como todos sabemos, el principio de gratificación retardada nos enseña que debemos ser pacientes en la gratificación personal hasta alcanzar los objetivos marcados. Así, muchas personas, olvidándose de este vital principio rector, se dedican a hacer, sin una preparación acorde al objetivo a alcanzar, en la errónea idea de que la simple acción será suficiente para conseguir nuestras metas y una vez han comenzado su camino hacia su meta, se premian por el simple hecho de haber comenzado o, lo que es todavía peor, en la idea de que ya se merecen el premio, aunque todavía no han alcanzado el objetivo. Así, como reza el dicho popular: “venden la piel del oso antes de cazarla”.

Y todos sabemos lo que pasa cuando vendemos la piel sin ni siquiera tener el oso a la vista…

Muchas veces, confundimos la acción por la acción, con la consecución de algo. Para llegar a algún lado primero tenemos que tener claro el objetivo, y segundo tenemos que prepararnos consecuentemente para así, afrontar los retos del camino con la tranquilidad y confianza que da la preparación. En otras palabras, por nuestra actitud y compromiso en conseguir algo, llegamos a la aptitud necesaria para conseguirlo. Pero sin aptitud, difícilmente conseguiremos nada. De ahí la sabiduría del proverbio chino que abre este nuevo boletín: “Vale más que vuelvas a casa y te hagas una red que sumergirte en el lago para atrapar a los peces”.

¿Podremos atrapar algún pez sin red? Pudiera ser, con mucho esfuerzo y agilidad. Si bien, si nos tomamos el tiempo de prepararnos debidamente (aunque el cuerpo nos pida acción ¡YA!), tenemos la paciencia debida, sabiendo que el tiempo de preparación no es tiempo desperdiciado sino todo lo contrario, tiempo invertido para ser más productivos en el futuro, entonces, cuando finalmente nos lancemos al agua ¡seguro que disfrutaremos de un magnífico día de pesca!.

Edison invirtió mucho tiempo para dar con el filamento que resistiera para dar luz en la bombilla eléctrica. Seguro que más de uno de sus conocidos no entenderían sus horas en el laboratorio, pero fueron esas horas las que germinaron en el extraordinario invento. ¿Cuántos “peces” se han atrapado desde entonces?

Como dice un gran empresario español: “la semilla de la perseverancia es muy amarga, pero su fruto muy dulce”.

Te deseo un mes de Mayo lleno de retos que te ayuden a dar lo mejor de ti para construirte hasta tu mejor yo.

Tu amigo,

José Ballesteros De la Puerta

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