|
¿Cuántos momentos duros has pasado en tu vida? Duros de verdad, de esos que realmente nos piden una respuesta contundente en un sentido u otro. He hecho esta pregunta alguna vez en mi vida a unas cuantas personas. Estoy convencido que si vives en un país libre puedes y puedo –podemos- considerarnos unos privilegiados pues no tenemos que enfrentarnos a tantos momentos realmente duros como sin duda sí lo hacen nuestros hermanos de otras partes del mundo con menores posibilidades.
En una sociedad tan marcadamente hedonista y materialista como la que vivimos en la actualidad, el ser humano parece “adormilarse” ante su enorme responsabilidad para con su vida y con la sociedad de la que forma parte. Parecemos olvidar que si fracasamos en llegar a ser el mejor yo que podemos ser, no sólo estamos dejando de disfrutar de nuestra propia vida, sino que estamos robando a los que nos rodean, a la sociedad de la que formamos parte, del proyecto que podía marcar una gran diferencia.
Estamos tan enfocados en la comodidad que parece que se nos ha olvidado que son, precisamente las adversidades y lo que podemos aprender de ellas, las que sin duda marcan el enorme potencial que cada uno de nosotros tenemos. De hecho, una regla no escrita pero muy cierta, es que en función de la dimensión de nuestros sueños así son nuestros obstáculos y adversidades. La vida parece querer probarnos antes de darnos lo que nos espera como premio.
El problema, obviamente está en que cuanto más nos asentamos en la zona cómoda, menos dispuestos estamos a afrontar adversidades, y al eludirlas o directamente rechazarlas, impedimos que la vida nos de lo que desde un inicio era para nosotros.
Hace ya once años me hicieron una pregunta mientras realizaba un taller de desarrollo personal. Pregunta que, sin duda, me permitió ponerme en el camino que andamos ahora mi mujer y yo. ¿la pregunta? aquí la tienes:
¿Qué estarías dispuesto a hacer si supieras que al final lo vas a conseguir?
Medita bien tu respuesta, y no te engañes. La respuesta a esta “simple” pregunta puede suponer el inicio o la reafirmación de tu camino de éxito en esta vida. Desde luego si a ti, querid@ amig@ VESP, te ayuda como lo hizo y lo hace para conmigo, me daré por satisfecho de haber pasado un buen rato ante el ordenador para escribirte estas breves líneas.
Te deseo un mes de mayo floreciente durante el cuál encuentres o confirmes tu propio camino de éxito. Al fin y al cabo, para eso nos encontramos en este boletín.
Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta
Lo que forma nuestra suerte no es lo que experimentamos, sino nuestra forma de sentirlo.
Marie von Ebner-Eschenbach
(1830-1916), novelista austriaca.
Volver al listado de boletines |