Boletín Noviembre 2006 - Nº 23

La muerte forma parte de la vida, es la parte más importante de la vida. … Si no se tiene una buena vida, incluso en los momentos finales, entonces no se puede tener una buena muerte
Elisabeth Kübler-Ross

Es cuanto menos paradójico que en la actualidad, el hombre evita al máximo hablar de algo tan natural y fundamental de nuestra vida, como es la muerte. Y digo en la actualidad, pues a lo largo de la historia el hombre sí ha tenido muy en cuenta este acontecimiento “vital” de nuestra vida.

Vivir sin tomar consciencia y pensar en este momento tan crucial de nuestra existencia es, cuanto menos, un acto de irresponsabilidad rayano en la estupidez más sublime. Lo que pensamos o sentimos a cerca de esta futura realidad de nuestra vida tiene una repercusión directa y contundente sobre cómo vivimos nuestra vida. Sea consciente o inconscientemente.

Me acuerdo ahora de la anécdota que le escuche a un excelente conferenciante español refiriéndose a este argumento, cuando comentó como en un curso con indios creyentes en la reencarnación, comentaban que caso de que esta vida no les fuera bien, sólo tenían que esperar pacientemente a la siguiente y esperar tener más fortuna.Seamos creyentes o no, ateos, agnósticos, cristianos, musulmanes, budistas, …etc. Lo que pensemos y creamos sobre este vital momento de nuestra vida, nos determina en gran medida el cómo vivimos.

Y lo curioso es que, en esta sociedad tan artificialmente feliz, donde el ser humano es libre de conocer, ir, hacer y ser lo que le viene en gana, parece autoengañarse no queriendo mirar y aceptar la muerte de frente y sus trascendentales consecuencias.

Elisabeth Kübler-Ross, una de las máximas autoridades en el tema de la muerte y el buen morir, en su magnífica y muy recomendable autobiografía “La rueda de la vida” es categórica con respecto a la muerte. En su primer capítulo, antes de dar la vuelta a la primera página del mismo nos dice, desde sus basta experiencia: “si se vive bien cada día, entonces no hay nada que temer”.

Estamos en Noviembre, mes que se inicia con la fiesta de los difuntos, un día que, en gran parte del mundo se celebra de manera muy especial. Y no es para menos. Aunque hoy día lo “vistamos” con las bromas de la fiesta de Halloween, la realidad es que, es un día, y porqué no aprovecharlo, un mes, que nos puede hacer reflexionar a cerca de un paso tan trascendental como es la muerte, nuestra muerte en esta vida.

En nuestro taller NACIDO PARA EL ÉXITO, hacemos un ejercicio que, en palabras de muchos de los que viven el taller: “ha sido el ejercicio más fuerte y profundo que he hecho en mi vida, y, sin duda, ha merecido la pena ”. El ejercicio es “muy simple”, pedimos a los que viven el taller que piensen en sus últimos momentos en esta tierra, cuando les falten pocos minutos para morir; ¿qué querrían que se dijera de ellos, (lo que han sido, lo que han hecho en esta vida, y lo que han llegado a tener)?. Cuando nos enfrentamos a esta realidad, muchos de nosotros, quizá por primera vez, nos planteamos nuestra vida desde una perspectiva mucho más esclarecedora, simple y clara (por si no has vivido este taller te diré que vienen personas de toda clase, edad y condición).

Y como quiera que no sabemos si algún día te animarás a vivir tu taller, te animo, te animamos, desde éste, tu boletín CAMINO DE ÉXITO, a que hagas este ejercicio a lo largo de este mes. Piensa en esos últimos minutos de tu vida y pregúntate, con sinceridad, qué querrías haber sido, hecho y alcanzado a lo largo de tu vida, qué te gustaría que dijeran de ti los demás. Por experiencia te puedo asegurar que, si te lo tomas en serio, y lo haces de verdad, no te extrañe si en el curso de este mes o el que viene, empiezas a plantearte algunos cambios en tu vida.

A nosotros ya sabes dónde nos tienes siempre para ayudarte en aquello que humildemente podamos hacer por tu mejora personal.

Te deseo, de todo corazón un fantástico mes de Noviembre, lleno de autodescubrimientos y compromiso con tu propio crecimiento personal y profesional.

Tu amigo,

José Ballesteros De la Puerta

 

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