|
Octubre es un mes muyinteresante.
Gracias a nuestro maravilloso trabajo/disfrute nos encontramos con distintos tipos de actitudes ante el décimo mes del año natural.
En un extremo están lo que sienten que el año está ya prácticamente terminado y que ya poco pueden hacer por salvarlo.
En algún intermedio del camino están los que, de vuelta de las vacaciones de verano, las pilas que cargaron y con las que tomaron fabulosas decisiones para “arreglar el año que termina”, están ya casi nuevamente descargadas y sienten la tarea que se prometieron como algo que les desborda. La conclusión: “es inútil, todo se ve demasiado fácil durante las vacaciones, pero de vuelta a <la cruda realidad>, no hay más que hacer que esperar a que acabe el año y ya el que viene empezaré bien desde el primer día”.
Están también los que mantienen a esta fecha la esperanza de conseguir lo que quieren para final de año, pero sin tener realmente muy concretado cómo podrán alcanzarlo. Viven de sueños no convertidos en metas factibles.
Y, finalmente, (por resumir los perfiles), están las personas que viven Octubre con la tranquilidad del deber cumplido, la alegría por lo ya alcanzado y la seguridad en que el trabajo por realizar hasta final de año es algo perfectamente factible según el plan que, desde inicio del año, se marcaron.
Si nos damos cuenta, en los tres primeros casos, siempre se dan dos características muy comunes, características que constatamos una y otra vez en nuestros talleres y seminarios: 1) Los tres primeros tipos de personas o no tienen objetivos y metas claros, o si los tienen están en el nivel de meros sueños, no objetivos concretos, por escrito y con una fecha y un plan de acción marcado. 2) A Octubre, faltando todavía 3 meses (92 días ó 2.208 horas) dan por terminado ya el año, como si no pudiera hacerse ya nada.
Estas personas, (desgraciadamente la inmensa mayoría según todos los estudios sociológicos), es normal y lógico que mantengan una actitud de frustración, desesperanza e incluso depresión ciertamente evidente.
Sin embargo, el cuarto caso, (lamentablemente los menos) es el de las personas que se marcan objetivos, los escriben concretándolos, les ponen un plan de acción y se afanan día a día por cumplir la parte del plan que se han marcado, revisando cada día, semana, mes, trimestre y semestre cómo van con respecto al plan marcado planteando nuevas acciones o revisando lo hecho para cerciorarse de que, al final, el objetivo se cumplirá tal y como sehabían prometido a sí mismas.
¿Quién de estos tipos de personas eres tú?
Nos gusta pensar que si nos lees es porque si no estás ya rotundamente en el cuarto caso, estás dando los pasos oportunos para llegar a ese nivel. Te aseguramos que en ese planteamiento de vida se vive infinitamente mejor.
Algunos, los cínicos, escépticos e incluso los realistas, nos dirán que vivir con metas ycon planes de acción, seguimiento y revisión de los mismos y toda esa “monserga” es una estupidez y una absurda esclavitud. Algunos llegan a afirmar que son pamplinas, que no se puede planificar todo.
Si te encuentras alguien de ese tipo, hazle una simple pregunta “¿Eres feliz con tu vida?” o dicho de otra manera “¿Te gusta el resultado de tu vida?”. Si te son sinceros, en la inmensa mayoría de los casos te dirán que no lo son, te discutirán que la felicidad total no se puede conseguir en esta vida (con lo que estamos, por una vez, y sin que sirva de precedente, de acuerdo con ellos).Pero ese hecho no debe servirnos nunca de excusa para conformarnos con cualquier cosa.
La realidad es que en esta vida o te marcas tú las metas u otros te las marcarán. Y ciertamente es mucho más frustrante vivir según el ritmo de otro, que según el ritmo de uno mismo y su crecimiento personal hasta llegar a merecer aquello que en un principio es un simple y fabuloso sueño.
Octubre, para nosotros, es un mes fabuloso. El año nunca ha terminado hasta las 24 horas del 31 de Diciembre. Hasta entonces, como tan bien aparece en la historia de Rocky, la campana no ha sonado, por lo que la pelea no ha terminado, así que todavía podemos ganar.
Si eres de los del cuarto grupo, ¡enhorabuena! Nos encantará saber de tus éxitos.
Y tu situación se asemeja a alguno de los otros perfiles, ¡No te rindas!, ¡La campana todavía no ha sonado! Y si bien no nos podemos engañar, como el mal estudiante, pensando que en una buena noche de estudio compensaré los meses de falta de estudio, bien es verdad que si desde ahora hacemos lo que tenemos que hacer, puede que a final de año, el día 31 cuando suenen las campanas de fin de año, no habremos alcanzado todo lo que queríamos, pero, sin duda, nuestro sentimiento será de victoria, porque habremos vencido a nuestro hábito de creer poco en nosotros y postergar todo hasta un momento mejor. Habremos vencido la errónea creencia de que “ya nada se podía hacer”.
¡El momento mejor es ahora! Nunca ha existido un momento mejor que ahora para empezar o volver a comenzar. Te animamos, con todas nuestras fuerzas, a que empieces ahora a poner las medidas para que, cuando lleguen las 12 uvas, cada una que te comas, te sepa a victoria. La victoria de haber vencido a tus malos hábitos.
92 días ó 2.208 horas son las que te separan de comerte las uvas con un sincero sentimiento de victoria. ¡Cuánto se puede llegar a conseguir en 2.208 horas!
Y con esta victoria el fin de año quizá no te vea habiendo conseguido todo lo que hubieras querido, pero sin duda, el nuevo año estará sustentado en extraordinarios pilares que podrán soportar tus futuros éxitos. ¡Habrás vencido a tus malos hábitos!.
Volver al listado de boletines |
|