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Trabajando en mi último libro leí y disfruté el libro de mi querido y admirado Dr. Camilo Cruz y el autor y conferenciante Brian Tracy, titulado Piense como un millonario. En él, comentan un estudio que se realizó hace varios años en la Universidad de Chicago, llamado Proyecto Talento.
Examinaron meticulosamente las carreras de aquellos escultores, pianistas, científicos, médicos y tenistas considerados brillantes y observaron que en el caso de veinticuatro pianistas de fama mundial, por poner un ejemplo, el período promedio de tiempo transcurrido entre su primera lección de piano y su primer premio o reconocimiento internacional, era de unos diecisiete años. En el caso de los científicos generalmente este período era aún mayor. Los tenistas brillantes ya en su adolescencia, generalmente han practicado con disciplina espartana y rigurosa desde los tres o cuatro años de edad.
Finalmente, concluyeron que las dotes naturales no eran suficientes para lograr tan altos triunfos. A menos que éstas estuviesen acompañadas por un largo proceso de educación, práctica, motivación y sobre todo, disciplina.
No en vano, el fabuloso deportista Michael Jordan, catalogado como el mejor jugador de baloncesto de la historia, dice que “todo el mundo tiene talento, pero la destreza exige trabajo”. Éldebe saber muy bien el esfuerzo que supone llegar a la cumbre.
Sin embargo, muchísimas personas deciden dejar de luchar por algo que dicen querer en base a que no salió a la primera. En la errónea idea de que si hubiera sido para ellas, habría salido bien a la primera ocasión.
Nos queda el último trimestre del año 2006 para decir adiós a un año más, y de nosotros depende el vivirlo al máximo y aprovecharlo al máximo. ¿Tenemos ya clara cuál o cuáles son nuestras habilidades innatas? ¿Eso que de verdad nos apasiona?. Si es así, ¡ENHORABUENA! y aprovecha tus talentos para alcanzar la cima. Si, por el contrario todavía estás descubriendo eso que realmente te apasiona y para lo que has nacido, sigue buscando dentro de ti. No te quepa la menor duda de que llegarás a identificarlo sin duda alguna. Y cuando ese día llegue, haz algo inmediatamente en la dirección correcta.
Recuerda siempre, lo más retante es dar el primer paso. Una vez en marcha, todo se hace más fácil.
Al fin y al cabo, cómo adquirimos un hábito sino es a base la repetición continua de una determinada acción. Elijamos que hábitos queremos tener y pongamos la acción en esa dirección.
Suena simple porque es simple. Lo único que resta es vencer nuestra zona cómoda. Y para ello nos ayuda el pensar y tener claro lo mucho que ganamos al conseguir lo que queremos y lo que estamos perdiendo al no hacer nada por alcanzar nuestro objetivo. Del resultado de esa sencilla ecuación depende nuestro futuro a corto, medio y largo plazo.
Con nuestros mejores deseos para este último trimestre de 2006.
Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta
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