Boletín Octubre 2007 - Nº 34

"La acción por la acción cansa, aunque muchos se auto-engañan con ella"

Muy probablemente conozcas este correo que anda circulando por la red, se titula: ¿qué tenía que hacer yo ahora…? Y dice así:

Me identifico plenamente con esta enfermedad... Me han diagnosticado que padezco SADAE: Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad.

Se manifiesta así:

Decido lavar el coche. Al ir hacia el garaje, veo que hay correo en la mesita de la entrada. Decido echar un vistazo a las cartas antes de lavar el coche. Dejo las llaves del coche en la mesita, voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios en el cubo de la basura y me doy cuenta de que está lleno. Decido dejar las cartas, entre las que hay una factura, en la mesita, y llevar el cubo a vaciar en el contenedor. Entonces pienso que, ya que voy al contenedor, puedo pagar la factura con un cheque y echarlo en el buzón que está al lado del contenedor. Saco del bolsillo el talonario de cheques y veo que sólo queda uno. Voy al despacho a buscar otro talonario y encuentro sobre la mesa la Coca Cola que me estaba bebiendo y se me había quedado olvidada. Retiro la lata para que no se vierta sobre los papeles y noto que se está calentando, por lo que decido llevarla a la nevera.

Al ir hacia la cocina me fijo en que el jarrón de flores de la cómoda de la entrada está sin agua. Dejo la Coca Cola sobre la cómoda y descubro las gafas de cerca que he estado buscando toda la mañana. Decido llevarlas a mi escritorio en el despacho y después, poner agua a las flores. Llevo las gafas al despacho, lleno una jarra de agua en la cocina y de repente, veo el mando del televisor. Alguien se lo ha dejado en la mesa de la cocina. Me acuerdo que anoche lo estuvimos buscando como locos. Decido llevarlo al salón, donde debe estar, en cuanto ponga el agua a las flores.
Echo un poquito de agua a las flores y la mayor parte se derrama por el suelo. Por lo tanto vuelvo a la cocina, dejo el mando sobre la mesa y cojo unos trapos para secar el agua. Voy hacia el hall tratando de recordar qué es lo que quería hacer con estos trapos. Al final de la tarde el coche sigue sin lavar, no he pagado la factura, el cubo de la basura está lleno, hay una lata de Coca Cola caliente en  la cómoda, las flores siguen sin agua, sigue habiendo un solo cheque en mi talonario, no consigo encontrar el mando de la tele ni mis gafas de cerca, hay una fea mancha en el parquet de la entrada y no tengo ni idea de dónde están las llaves del coche. Me quedo pensando cómo puede ser que sin haber hecho nada en toda haya estado todo el rato danzando y me encuentre tan cansad@.

Hazme un favor: envía este mensaje a todos los que conozcas, porque no me acuerdo bien de a quién se lo he enviado y no te rías, porque si aún no te ha llegado, ya caerás.

Te reconozco que cuando lo leí, me reí, pero también me sentí cuestionado a cerca de esta actitud que, hoy más que nunca, parece ser muy común entre muchos.

En una sociedad que nos pide acción continua, muchas veces estamos constantemente sin parar, pero, la realidad es que, cuando llega la noche, y nos cuestionamos lo que hemos hecho a lo largo del día, y, si lo realizado nos ha llevado más cerca de nuestro objetivo a largo plazo, lamentablemente, en demasiadas ocasiones, muchos son los que se responden: “no he hecho nada de verdadero valor de futuro”.

No es de extrañar que muchos se sientan cada día más frustrados, hacer por hacer no lleva a ningún lado. Bueno sí, lleva a un sitio, aunque no es muy enriquecedor, nos lleva al cansancio y al cinismo, entre otros destinos nada aconsejables.

Como siempre, te deseo un mes de Octubre lleno de retos que te ayuden a dar lo mejor de ti para construirte hasta tu mejor yo.

Tu amigo,
José Ballesteros De la Puerta