Boletín Septiembre 2007 - Nº 33

"No es dichoso aquel a quien la fortuna no puede dar
nada más, sino aquel a quien no puede quitar nada
"
Quevedo

¿Has comprado ya lotería de Navidad?

Estoy seguro que si eres amigo de este boletín desde el inicio o desde hace algún tiempo, esta pregunta te habrá sorprendido viniendo de donde viene, ¿verdad?

Es muy curioso que ya hay, cuando iniciamos el mes de Septiembre muchas personas que, aprovechando su estancia vacacional en algún lugar donde ya tocó el gordo de la lotería de navidad otros años, han ido a comprar algún que otro décimo para sí mismos y/o para sus familiares y amigos por encargo expreso: “¡por favor no se te vaya a olvidar traerme unas participaciones!”

Hace ya algunos años, recién estrenado mi flamante puesto de alta dirección, me quejaba a mi jefe norteamericano de que era muy duro tener que soportar los comentarios “hirientes” de algunas personas a cerca de cómo yo había llegado tan alto, tan rápido siendo tan joven y le lloraba diciendo que estaba harto de que más de uno dijera que yo tenía mucha suerte por haber llegado a esa posición de manera “tan meteórica”. Las palabras que me dijo en aquel despacho sobre las nueve de la noche, han seguido conmigo, y seguirán por el resto de mi vida, como un fantástico recordatorio de que el tener llega después del ser y el hacer.

A lo largo del resto de los años hasta ahora, las he repetido en infinidad de ocasiones, no sólo a mí mismo, sino a decenas, cientos, y me atrevería a decir, miles de personas, tanto en conversaciones personales, como en talleres de trabajo, seminarios y conferencias.

Durante los últimos años de mi vida -desde que decidí dedicarme a la fabulosa tarea de ayudar al prójimo a sacar de dentro lo mejor que tenemos, empezando, obviamente, por mi mismo- he podido constatar que yo no estaba sólo esa noche, frente a mi jefe, en mi flamante despacho con mi funesto sentimiento. Son muchas las personas que todavía hoy creen en la suerte como esa barita mágica que un día, de pronto, les tocará para cambiar su vida de forma que sea lo que siempre soñaron que fuera. Son muchas las personas que juegan a infinidad de juegos de azar con la esperanza –algunos incluso te aseguran: “sé positivamente que me va a tocar, antes o después me va a tocar”- de que, ya que por su actividad diaria nunca van a alcanzar sus sueños, al menos puedan hacerlo por un golpe de suerte.

Hace tiempo escuché a alguien decir: “yo no juego a la lotería, porque a mí ya me ha tocado el gordo varias veces, y según las estadísticas, es casi imposible que si te tocan tantas como a mí, te vuelva a tocar” Al preguntarle cuándo le había tocado la lotería, me sonrió, y enumeró sin pestañear las veces que le había tocado la lotería: “cuando nací, cuando me casé y cuando elegí a lo que me iba a dedicar en mi vida”.

¡Qué magnífica actitud!

¡Estamos vivos!

¡Qué gran regalo!

¡Demos gracias!

Si estamos aquí es porque tenemos algo que hacer que nadie puede hacer por nosotros, así que nuestra primera misión es encontrar eso que hemos venido a hacer, y una vez identificado, dedicarnos a ello en cuerpo y alma.

¿Suena fácil?

No te mentiré, puede llevarnos un tiempo encontrarlo, un tiempo y esfuerzo tomar la decisión, y un tiempo y sacrificio alcanzar el nivel que nos permita vivir cómodamente. Pero de algo sí estoy seguro, la vida adquiere un nuevo y enriquecedor sentido. Ya nada es lo mismo. Ya todo es mucho mejor.

Siendo sinceros y honestos con nosotros mismos, las probabilidades de conseguir nuestros sueños siguiendo estos pasos son mucho más altas que las de ser los ganadores del gran premio que nos lleve a conseguir eso que decimos querer.

¿Quieres jugar a la lotería? ¡Bueno! Pero hagámonos un favor a nosotros y a los que nos quieren: preparémonos y trabajemos por conseguir lo que deseamos por nuestros propios medios. Muy seguramente, lo consigamos antes que vernos agraciados con el gran premio de lotería que “nos resuelva la vida” y, a buen seguro, nuestro sentimiento de logro será infinitamente más grande. Pues la mayor fortuna, no es lo material logrado, sino la persona en que nos convertimos en el camino de lograrlo. Y eso, amigo mío, no te lo puede quitar nadie.

Como siempre, te deseo un mes de Septiembre, inicio de un fantástico nuevo curso, lleno de retos que te ayuden a dar lo mejor de ti para construirte hasta tu mejor yo.

Tu amigo,

José Ballesteros De la Puerta

Ps. Y si quieres asegurarte las mejores herramientas para este nuevo curso, te animo a que vivas tu taller de desarrollo personal y profesional NACIDO PARA EL ÉXITO en Septiembre (29 y 30). Reserva ya tu plaza y “juega a una lotería que seguro toca”, la preparación personal para diseñar tu propia vida.

Entra en tu web, (http://www.actitudenaccion-vesp.com/taller/index.htm) rellena el boletín de inscripción y envíanoslo cuanto antes. ¡Te esperamos!