Mañana estaré, D.m., en mi querida Extremadura con grandes amigos y disfrutando de un evento fabuloso. En una época en la que parece prevalecer lo mediocre en lugar de la excelencia y el compromiso con lo bien hecho, es ilusionante asistir a la entrega de premios a la excelencia académica.
Tendré el honor de dirigirme a jovenes que son premio extraordinario de bachillerato y de carrera. Jovenes que, sin duda, nos hacen mantener la ilusión y la esperanza bien viva en un mañana mucho mejor que el hoy. Jovenes que saben, ya en sus todavía pocos años de vida, que el premio siempre está después del esfuerzo. Incluso en el diccionario pasa igual.